Los límites del coaching, por Daniel Colombo

1.8k Visualizaciones

 

El coaching se está haciendo grande, y sigue posicionándose como una herramienta altamente efectiva ya sea en el abordaje personal, profesional y organizacional.

Como toda actividad que se pone de moda, el coaching se debate hoy entre seguir creciendo, quedarse anclado en sus orígenes, o transformarse.

Uno de los pilares del coaching es promover la transformación humana, por lo que sería un gran contrasentido que la disciplina se quede inmovilizada en esquemas que surgieron hace veinticinco o más años, independientemente de las corrientes o escuelas de las que se trate.

Cuando estudié esta disciplina, la formación era de seiscientas horas. Fue unos quince años antes del auge del coaching. En formaciones complementarias con distintas corrientes del sector, sumé otras doscientas horas. Actualmente hay programas que ofrecen cursos acelerados de 40 horas. Podrán imaginar la brecha de conocimiento y marco teórico y práctico que sale al mercado.

Así, la dispersión de formatos de carreras, la masificación de los conceptos “coach” y “coaching” como un commodity que sirve casi para cualquier cosa, y la salida de miles de estudiantes con un diploma bajo el brazo, trae como consecuencia que el cliente (coachee) esté desorientado y sin saber cuál es el encuadre más conveniente. Es importante saber que haber estudiado una carrera -de cualquier tipo- no te hace un profesional -del coaching, ni de ninguna disciplina-.

Para seguir leyendo | Coaching: el peligro de buscar recetas

  • Una perspectiva de los límites del coaching

A título personal, observo que el coaching, tal como se enseña hoy en las principales corrientes, tiene marcadas limitaciones, entre ellas:

  1. Habilitar coaches sin la experiencia suficiente. Los módulos supervisados de práctica y las tesis finales son insuficientes.
  1. Masificar las carreras en formatos que no pueden monitorizar ni regular la calidad de quien se entrena. Las escuelas venden su speech de “carrera corta con salida laboral” y allí empiezan las confusiones, la falta de respeto por las incumbencias profesionales y las percepciones distorsionadas en el mercado.
  1. Vender conceptos como “la mejor versión de ti mismo” o “resuelve tus problemas con coaching”. Como slogan podría funcionar, aunque la verdad es más compleja, ya que necesita de un profundo conocimiento del coach para acompañar al cliente en su proceso; y éste, disponerse a sumergirse profundo en zonas que suelen ser incómodas.

También puede interesarte:  Pre-laborales con coaching profesional, la herramienta transformadora

  1. Asociar el coaching con la terapia. Hay muchos coaches que dicen ser “coach psicológico”, sin haber cursado psicología, psiquiatría, counselling (consejería psicológica) o psicología social, por ejemplo.
  1. Hablar en una jerga que excluye a la mayoría de las personas. Es típico de quienes quieren aparentar que pertenecen a un pequeño grupo de elegidos, y el resto no. Esto sucede con cierta escuela de coaching en particular.
  1. La lucha de egos entre los fundadores del llamado coaching ontológico. Estos pioneros, verdaderos gigantes que han hecho invaluables aportes a la profesión se trenzan en discusiones públicas, reclamos de patentes, marcas, derechos de autor y lo llevan al nivel de una riña callejera; lo que está en el otro extremo de lo que esta misma escuela promueve.
  1. El vender cursos enlatados con dinámicas de coaching. Consultoras de gran renombre compran paquetes de cursos cortos “multi propósito”, y se los dan para que coaches sin experiencia los estudien y repitan de memoria en empresas y equipos. Es sumamente peligroso trabajar con formatos sin tener la sensibilidad necesaria y la experiencia suficiente para afrontar los procesos organizacionales.
  1. Metodologías que ya quedaron antiguas y que no acompañan la evolución del mundo. Hay algunas herramientas muy básicas del coaching, que, de hecho, se ven en la primera o segunda clase de cualquier carrera, que se las postula como “pilares” del coaching. Han quedado anacrónicas y fuera de tiempo, y no aportan nada sustancial, ni siquiera entretenido o revelador, para el cliente.

Consigue mis libros en Amazon.com (e-book y en papel) con envíos a todo el mundo

  • ¿Hacia dónde ir?

Desde una perspectiva personal, aquí comparto tres ideas que percibo en la práctica cotidiana, para encontrar un nuevo rumbo más allá de los límites del coaching:

  • Integración e interacción con otras disciplinas, como la PNL (Programación Neuro Lingüística; en mi experiencia, la base de casi todo lo que hoy conocemos como coaching), mentoring, las neurociencias aplicadas, meditación, y trabajo corporal, entre otras. Muchas de ellas aplico con éxito en líderes de todos los campos.
  • Exigencia de mayor cantidad de horas de práctica de los que egresan: algo así como una residencia que hacen los estudiantes de medicina, que suele durar al menos un año de prácticas permanentes.
  • Redefinir las buenas prácticas del coaching acordes con la innovación tecnológica, emocional y de resultados que buscan los clientes.
  • Flexibilizar la rigidez de las directrices que enseñan algunas escuelas de coaching. Hay corrientes educativas que dicen “esto es así” y no se puede hacer de ninguna otra forma.

Deseo que estos aportes sirvan para ayudar a seguir creciendo la actividad, independientemente de los entornos en los que se la desarrolle, las escuelas donde se estudie y las metodologías que se apliquen siempre que no se pierda de vista el resultado enriquecedor para el cliente y sus necesidades.

Daniel Colombo

Facilitador, Máster Coach especializado en CEOs, alta gerencia, profesionales y equipos; comunicador profesional; conferencista internacional; autor de 28 libros.

www.danielcolombo.com

www.facebook.com/DanielColomboComunidad

Twitter @danielcolombopr

Instagram: daniel.colombo

YouTube.com http://www.youtube.com/c/DanielColomboComunidad

Linkedin: https://ar.linkedin.com/in/danielcolombo

También te puede interesar