Emociones contagiosas: cuáles te apoyan para vivir mejor, por Daniel Colombo

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¿Sabes qué es el mimetismo”? Se trata del principio de las emociones contagiosas, postulado por los psicólogos John Cacioppo y Elaine Hatfield en su libro “Emotional Contagion” (1994).

Así como la risa, los bostezos, ciertos tics nerviosos y hasta el hipo suelen ser contagiosos, las emociones también.

En su trabajo científico sostienen que, a modo de ejemplo, si una persona me ve cuando sonrío, y me la devuelve -aunque no sea exactamente igual a la mía-, esa persona podría estar tomando algo de imitación de mi sonrisa, y que yo pueda haber transmitido alegría.

De cierta forma en la vida cotidiana esto lo presentimos: cuando entramos en ambientes alegres, entusiastas, enfervorizados por cualquier motivo, hay algo de eso que se “nos pega”, y que nos permitirá traducirlo en una actitud interna de cierta similitud.

También pasa con entornos opresivos, negativos, de queja, victimización, tristeza, nostalgia, depresión: es posible que también empecemos a ser parte de esas emociones, en este caso alejadas de lo positivas.

¿Cómo sucede? El entorno influye en nuestros comportamientos, y también la permeabilidad interna para conectar o desconectar con las personas y situaciones.

  • Lo que es adentro es afuera

Al analizar el mundo emocional en el que se mueven las personas, los psicólogos concluyeron en que en general, las personas tienden a manifestar sus estados de ánimo desde adentro hacia afuera: si estoy feliz, mi rostro tendrá una luminosidad especial quizás sonría con más entusiasmo.

Lo interesante de este estudio es que el postulado del contagio emocional explica que también funciona desde afuera hacia dentro: si con mi actitud interna -por ejemplo, mi sonrisa- se logra que el otro también lo haga a su manera y medida, es posible que conecte con algo parecido a mi estado interno.

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  • Influencias que suman y que restan

Al analizar las emociones contagiosas, se concluye en que hay ciertas personas que ejercen mucha influencia en los demás desde la perspectiva emocional. Las han llamado “emisores”, dotados de una psicología distinta a la mayoría, y una personalidad especial, con la habilidad de generar en el otro, empatía y respuestas emocionales del mismo signo que las emitidas por ellos.

Así, hay personas emisores, y otras, susceptibles, receptoras. Y esto es mucho más que carisma personal: es tener la capacidad de influenciar en el mundo emocional de los demás.

  • Una lista de emociones contagiosas

Para ser un influenciador positivo que contagie buenas emociones en los demás, puedes trabajar estos y otros estados internos; te permitirán alcanzar tu mejor versión, con notables beneficios para ti y los demás:

Amor, Alegría, Generosidad, Gozo, Afecto, Júbilo, Compasión, Esperanza, Libertad, Logro, Justicia, Agradecimiento, Aceptación, Acompañamiento, Bondad, Admiración, Benevolencia, Solidaridad, Amabilidad, Cercanía, Honestidad, Alivio, Empatía, Integridad, Apego, Aprobación, Armonía, Humildad, Templanza, Tolerancia, Paciencia, Felicidad, Motivación, Firmeza positiva, Fortaleza, Autonomía, Optimismo, Satisfacción, Seguridad, Simpatía, Cariño, Estima, Comprensión, Entusiasmo, Respeto, Pasión, Paz, Placer, Compromiso, Fervor, Superación, Plenitud, Belleza, Euforia, Éxtasis, Disfrute, Interés, Escucha, Positivismo, Confianza, Cuidado, Protección, Apoyo, Valentía. 

  • Breve lista de emociones que más vale no contagiar

Si bien todos podemos conectar en ciertos momentos con estas emociones que no suman, lo relevante es no vivir permanentemente estancado en ellas. Su efecto es devastador para ti y para los demás:

Necesidad, Tristeza, Melancolía, Abandono, Aburrimiento, Abuso, Ausencia, Desmotivación, Asustado, Crítica, Amargura, Angustia, Agresión, Agobio, Cansancio, Ansiedad, Asco, Amargura, Dudar permanentemente, Miedo, Vergüenza, Vacío, Hastío, Hostilidad, Humillación, Sometimiento, Temor, Queja, Victimización, Lástima, Menosprecio, Mezquindad, Fracaso, Frustración, Soledad, Rencor, Resentimiento, Pavor, Ira, Furia, Pena, Depresión, Impotencia, Incapacidad, Infelicidad, Intolerancia, Celos, Culpa, Derrota, Desaliento.

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  • Cómo contagiar emociones positivas
  1. Vive tus emociones positivas en “modo compartir”. Cuando más das, más recibes. Y recibes en la misma proporción, y hasta multiplicado, cuando entregas emociones que sumen valor en tus vínculos, acciones y actitudes de vida. 
  1. Procesa tus emociones negativas en “modo aprender interno”. Si eres un ventilador que siempre descarga tu frustración en los demás, aprende a silenciarte y a trabajar tu mundo emocional desde el aprendizaje interno. Hazte un maestro sabio de tus emociones, sensaciones, y en el arte de mejorar permanentemente, más allá de lo que te suceda. Siempre hay un aprendizaje oculto. 
  1. Transforma tu mundo emocional en un faro. Empieza a proyectar tu luz, en vez de tu sombra o tu oscuridad. No se trata de ser magnético, sino carismático: llegar a tocar el corazón de las personas para ayudar a elevarlas, mientras tú también lo haces. 
  1. No manipules ni pretendas controlar. Conecta con el otro desde un lugar íntegro y honesto. Al ejercer la capacidad de contagiar emociones tienes una responsabilidad: utilízala en positivo, y no te dejes derrumbar si el otro no actúa o procede como quisieras. Recuerda que cada quien vive su proceso, a su tiempo.

 Daniel Colombo

Master Coach especializado en CEOs, alta gerencia, profesionales y equipos de trabajo; comunicador profesional; conferencista internacional; autor de 21 libros.

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