El exceso de empatía corrompe tus emociones: Aquí tienes 5 técnicas para no caer en la trampa. Por Daniel Colombo

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La empatía es una cualidad fascinante que se incentiva en nuestra sociedad. De hecho, muchos han señalado la acción casi omnipresente en nuestro tiempo. Por ejemplo, cuando alguien sufre, tiene un problema realmente grave, o cuando suceden acontecimientos que conmueven a la humanidad, la empatía aparece con más fuerza.

Sin embargo, con esta mayor visibilidad ha aumentado el interés por la naturaleza de la empatía, así como la dificultad de gestionar apropiadamente esta cualidad humana. Como sabes, cualquier exceso lleva a un resultado no deseado, y justamente este es el punto que necesitas conocer.

Veamos: todo el mundo puede entender el concepto de empatía. Excepto las personas que padecen de ciertas afecciones o de alexitimia (la dificultad para sentir emociones), toda la gente es capaz de empatizar con los sentimientos de otra persona, así como de imaginar cómo sería ser otra persona.

La pregunta es: ¿Hasta qué punto es conveniente ejercer la total empatía en situaciones donde acompañamos a otros? ¿Qué sucede cuando no estamos en condiciones emocionales de demostrarla? 

  • De la empatía a la ecpatía

Como se la ha definido, empatía es la habilidad de ponerse en los zapatos de la otra persona; incluso de sentir de una forma parecida, con el fin de interpretar lo que está viviendo, y, desde ese lugar, escuchar y acompañar de la mejor forma posible.

El sentido de la empatía nos hace sentir conectados con los demás y puede animarnos a ayudar a otros. Sin embargo, este rasgo también tiene su lado no tan positivo. Por ejemplo, si permanentemente expresamos una sobredosis de empatía por los demás, puede hacernos más sensibles a sus emociones y hacer que reaccionemos de forma exagerada ante las situaciones

Si actúas así puede ser que tengas dificultades para accionar con objetividad, dosis de realidad y de lógica. Incluso no tendrás tampoco la necesaria distancia y neutralidad para poder acompañar a las personas cercanas cuando te fusionas emocionalmente con ellas. 

Como consecuencia, verás cómo se distorsiona el sentido de ser empáticos, porque si tú no estás bien, tampoco podrás estar bien para escuchar o ayudar a los demás.

Justamente este es el centro de la ecpatía, un concepto que se centra en regular el contagio de las emociones no contributivas y de sentimientos inducidos a partir de lo que viven los demás.

La idea ha sido propuesta por el psiquiatra José Luis González de Rivera y publicado a nivel científico internacional, y define el proceso de una persona de tener la voluntad de separarse de los sentimientos, pensamientos, actitudes y otro tipo de influencia que pudiese ser inducida por otras personas.

No se trata de aplicar la indiferencia de quienes no tienen una dosis apropiada de empatía, sino que la ecpatía funciona como una acción mental en positivo para compensar la empatía desproporcionada, con el fin de protegerte.

En palabras sencillas: cuando tienes un exceso de empatía es posible que te dejes arrastrar por las emociones ajenas; mientras que con la ecpatía te proteges de esa inundación de sentimientos. De esta forma, con mayor distancia, vas a lograr  acompañar en forma más asertiva. 

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  • 5 técnicas para seguir siendo empáticos y aplicar la ecpatía cuando sea necesaria

Si permanentemente te fundes con lo que pasa a tu alrededor puede ser que entres en niveles de sufrimiento y angustia por cuestiones que, quizás, no estén a tu alcance resolver. 

Para saber actuar mejor, una de las formas de autorregulación interna es aplicar las herramientas de inteligencia emocional que te permitirán acceder a una mirada más neutral y menos contaminada, para poder acompañar y ayudar de una forma más efectiva. 

Estas cinco técnicas te van a ayudar a no sobre-involucrarte en los problemas de los demás:

[ 1 ] No confundas ponerte en el lugar del otro, con instalarte allí 

Las personas creen que por ser empáticas deben sentarse exactamente arriba del desafío de la otra persona, tal como ella lo vive. Si lo haces, ya serán dos humanos reposando sobre el problema, con su dosis de sufrimiento mutuo.

Recuerda que la empatía siempre es necesaria para comprender y entender por lo que pasan los demás, aunque si quieres acompañar o te piden ayuda, lo mejor es tener cierto sentido de disociación para asumir una posición más desapegada de las emociones ajenas, y así lograrás un enfoque más ecuánime y asertivo.

[ 2 ]  No puedes asistir a otros si primero no te ayudas a ti mismo 

Si has viajado en un avión, hay una instrucción de seguridad muy clara que siempre te dan en cualquier aerolínea: 📣 “En caso de una descompresión, caerán unas máscaras de oxígeno. Colóquese USTED primero la máscara, antes de ayudar a la persona que tenga al lado”. 

Si no te pones tú en primer lugar en la posición de observar, contemplar y acompañar, es posible que termines con un enredo emocional porque te dejarás llevar por los sentimientos y, por más que te parezca que es lo más apropiado, al final no resultará útil para ti, ni para la otra persona. 

[ 3 ] Aplica la ecpatía para evitar que te manipulen

Cualquier persona puede pensar que ha caído en las garras de la emoción manipulativa de otra persona, y que no se dio cuenta. Sucede, y sucederá. 

Lo que sí es conveniente que sepas que hay herramientas que puedes desarrollar frente a esta especie de secuestro emocional.

Hay personas que utilizan la manipulación y la extorsión de las emociones como forma de lograr lo que quieren. A esto le llamo contagio emocional en estado puro. 

Para evitarlo, toma consciencia de separar los sentimientos de los demás de tus propios sentimientos; desarrolla una inteligencia emocional madura que te permita observar sin involucrarte, y sentir sin mimetizarte con lo que sienten los demás. De esta forma serás igualmente una persona empática, aunque sin el costo de dejarte arrastrar por las circunstancias ajenas.

[ 4 ] Separa lo que son los hechos de la persona 

Posiblemente el mayor desafío de la ecpatía es separar los hechos de la persona que siente determinadas emociones. Esto sucede porque generalmente puede ser que percibas las situaciones como un “combo” que no se puede separar.

La forma de ejercer la ecpatía para mantener tu salud mental, emocional y física es que logres distinguir qué es un hecho, y qué son sentimientos, basados también en las percepciones y actitudes con las que los afronta esa otra persona.

Al desdoblar estos dos aspectos tendrás mayor neutralidad y sensibilidad para acompañar, escuchar y hasta ayudar, sin el involucramiento emocional tóxico. 

[ 5 ] Frena tu sobredosis de contaminación emocional 

Quiero recordarte que la empatía es ponerse en el lugar del otro; la ecpatía se trata de ponerte primero en tu propio lugar, con equilibrio, balance y presencia, sin dejarte manipular ni inundar por las emociones ajenas. 

Si te dejas arrastrar por esa oleada, seguramente tú te sentirás peor y la otra persona no obtendrá tu apoyo en forma adecuada.

Ten siempre en cuenta esto: cuando algo comienza a dolerte, molestarte, incomodarte, o emocionarte al mismo nivel que la otra persona, es el momento de frenar aplicando dosis de ecpatía. 

No se trata de abandonar a la persona, sino que frenarás conscientemente el contagio emocional, especialmente en situaciones muy duras. 

No es necesario apartarte ni actuar de forma fría y distante: puedes igualmente ser alguien cercano, cálido, estable y sereno, sin alborotar tu mundo emocional interior, y te aseguro que, de esta forma, lograrás estar presente con la otra persona, sin despersonalizarte en su propio drama o desafío.

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Daniel Colombo

Facilitador y Máster Coach Ejecutivo especializado en alta gerencia, profesionales y equipos; mentor y comunicador profesional; conferencista internacional; autor de 32 libros LinkedIn Top Voice América Latina. Coach profesional certificado por ICF en su máximo nivel, Coach certificado y Miembro de John Maxwell Team.

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