Chismes en el trabajo: 8 formas para para que nadie arruine tu reputación. Por Daniel Colombo

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El chisme no tiene fronteras. Es universal desde que existe la raza humana.

Chismes y chusmerío en Argentina y Uruguay. Correo de las brujas, en Chile. Chismorreo en México. Cotilleo, en España. Chismeo, en Perú. Chismeadero, en Venezuela, República Dominicana y Ecuador. Chismografía en Costa Rica. Chismeada en Paraguay, Fofoca en Brasil, y Cuchicheo en Honduras. 

Cualquiera sea su denominación, lo cierto es que muchas veces nos encontramos con personas que parecen tener demasiado tiempo para observar lo que estamos haciendo; y no solo eso: poseen una especie de radar que distorsiona las cosas. 

Lo peor es que este comportamiento lo practican tanto en tu vida personal, y también se refleja en su trabajo, hábitat ideal para su propagación y contagio, como si se tratara de un virus.

Las personas chismosas no hacen distinciones: pareja, familia, amigos, compañeros de trabajo, vecinos e incluso personas que nunca han conocido son parte de sus opiniones dañinas y maliciosas. No discriminan, porque la de los chismosos y chismosas es una raza que quiere construir su vida alrededor de la vida de los demás. 

La verdad es que los chismes de la oficina, tema de este artículo, son extremadamente dañinos en todas las circunstancias. Y esto es así porque agotan tu energía positiva, impulsan vendavales de rumores, y generan un clima de desconfianza entre todas las personas. 

  • La dinámica del chisme

Para comprender cómo funciona el chisme, necesitamos comprender su dinámica; su psicología, podría decir. Es un proceso de cuatro partes relacionadas y que se potencian mutuamente:

Primero: Siempre tiene un trasfondo maligno 

Quien sostiene un comportamiento así, tiene un propósito claro detrás de cada afirmación o pregunta que te hace: quiere un poco de ti; por ejemplo, tu atención. Es más, no dudan en esparcir cualquier cosa que digas, deformándolo y adaptándolo a su fin: esa es su comida diaria.

Lo hacen porque no tienen nada de qué preocuparse en su vida, o porque pretenden ser dueños de la verdad o generar rivalidades, denostando a la víctima.

Segundo: Habilidad para “viralizar” chismes

Como son hábiles para “viralizar” su contenido en las “redes sociales” informales de los pasillos de la empresa, los rumores corren a la velocidad del sonido. De esta forma, un pequeño comentario, accidental y circunstancial, puede convertirse en un tornado. 

Estos mensajes siempre tienen mala espina, porque buscan manchar a los demás. Hay que saberlo: ningún rumor es inofensivo, y no existen “chismecitos sin maldad”: todos tienen un fin bien claro para quien los origina.

Tercero: Se engorda a base de la exageración

Como si fuera una bola de nieve, siempre añaden algún detalle extra para aumentar la percepción de las cosas. Su vida interior y su realidad personal son tan pobres que necesita proyectarlas hacia afuera, hacia los demás, como si estuviera haciendo una película protagonizada por otra persona. 

Pero nunca estará de acuerdo contigo si le enfrentas: se ofenderán y, por supuesto, te arrojarán su daga más afilada: un chisme a gran escala.

Cuarto: No existiría el chisme sin quien lo escuche y reproduzca

A veces, sin darse cuenta, la gente se convierte en cómplice de la persona chismosa.  El mejor ejemplo es en el trabajo, cuando se habla de algo en el pasillo, y de inmediato buscan involucrarte en esta especie de "hermandad secreta", que solo quiere separar responsabilidades -en caso de problemas- o disminuir la culpa -si el chismoso la siente-. Sabemos que las cargas repartidas entre varios, son menos pesadas.

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  • 8 formas para frenar los chismes

Si te estás preguntando cuál es la actitud asertiva para acabar con este comportamiento tan común, aquí hay algunas ideas para resolver el problema:

[1] Evalúa si eres una persona con tendencia al chismorreo. 

Si en las últimas 24 horas te han interesado 3 temas que no son relevantes para ti, los has escuchado, has opinado y hasta los has reproducido sin saber si son verdad, estarías al borde de ser una usina de chismes y rumores.  Y si pasas la mayor parte del día "llevando y trayendo", entonces ya sabes la respuesta.

[2] Reflexiona sobre por qué te dejas llevar por los chismes.

Muchas personas en las empresas con las que trabajo como su coach de liderazgo me han dicho en las empresas que lo hacen por divertimento, por pensar que así entran a pertenecer a cierto círculo, y para ganar confianza con gente que les parece influyente. 

Cuando se profundiza un poco, se trata de integrantes que, en general, están eludiendo su propia responsabilidad en problemas más relevantes, y encuentran una válvula de escape en el chisme proyectado hacia los demás. 

Un caso frecuente es cuando se ataca a una persona competente, profesional y cumplidora, y la ponen bajo las garras de otras que no lo son. Luego, cuando se les pone un “no” o límites, no dudan en recurrir al chisme para ensuciarla.

[3] Practica la escucha activa con quien es amigo del chisme.

Por ejemplo, si vienen con un cuento, primero escúchale con una actitud neutral, y cuando termina le preguntas -y te preguntas-, mirándole firmemente a sus ojos: “¿Es esto útil para mí?”, “¿Me ayuda?”, “¿Es constructivo para mi familia, trabajo, amigos?”.

[4] Usa los 3 filtros de Sócrates.

El célebre filósofo griego tenía una forma infalible de frenar situaciones de cotilleo que no aportan nada. Cierta vez, cuando se acercaron a él y le contaron una historia dijo: “Si lo que me has venido a decir no sabes si es verdad, no es bueno y no es útil, ¿por qué me lo cuentas?” Aquí tienes la historia completa.

Así que puedes elegir si le vas a responder; y, en ese caso, qué costo tiene para ti y los demás. Quizás quieras alejarte de la persona, dejándola hablar sola; esta es la mejor manera de decirle que no estás jugando su juego, y para esto, no hay necesidad de enojarse o perder los estribos.

[5] No propagues rumores

Si te toca escuchar un chisme, olvídalo en cuanto te lo digan. Déjalo ir y no te hagas cargo. Eso es lo peor que puedes hacer con la gente chismosa. Recuerda que lo que quieren es enredarte en su estratagema. 

Míralo directamente a los ojos, no digas nada. Observa cómo esa persona disminuye la emoción que le pone cuando cuenta un chisme. De esta manera, bloqueas su intento, lo haces fallido y frenas la usina del rumor.

[6] Consulta información relacionada. 

Por ejemplo, si en un comentario con tinte de chisme hubiese datos muy específicos que, de alguna forma, podrían servir para mejorar algo o corregir una situación, consulta a la gente adecuada. Pero jamás copies ni las emociones ni la intencionalidad negativa del rumor. Se trata de desactivarlo, o, en su defecto, utilizarlo positivamente para algo.

[7] No le des más atención de la que se merece. 

Por supuesto que es insultante que la gente chismosa te ataque. Sin embargo, lo que otros buscan es catalizar a través de su lengua viperina su inmensa frustración y celos por lo que tú o el protagonista de sus chismes representan ante sus ojos. Por ejemplo, podrían ser tus cualidades de la carrera, el salario, el crecimiento o cualquier otra cosa que moleste a los demás. 

Incluso muchos chismes surgen por celos. En este caso, recuerda que un comportamiento típico es que aquel que cela o envidia, en el fondo, te admira. Y, además, por lo general no quieren ser como tú: sólo quieren que tú ya no tengas “eso” que tanto le molesta. 

[8] Evita compartir asuntos personales o profesionales sensibles este tipo de personas.

Seguro que ya sabes quiénes son. Por lo tanto, es mejor estar atentos, mantener una postura tranquila, neutralizar sus embates en base a ignorarlos y no hacerte eco.

¿Y si el chisme causa un gran problema en el lugar de trabajo? Lo mejor es neutralizarlo confrontando a las personas involucradas. En este caso, sugiero mantener un discurso franco, honesto y directo con la persona, o pedir la mediación de su superior, para que esté presente. Usualmente esto es suficiente para frenar esas acciones. 

De tu parte, recomiendo encarar el tema sin agresión, sin interrupciones; y dejar muy clara tu postura, tu pedido y los resultados de ese encuentro. Como decía mi madre, “responde siempre con altura, más altura que la de aquella persona que agrede”.

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Daniel Colombo

Facilitador y Máster Coach Ejecutivo especializado en alta gerencia, profesionales y equipos; mentor y comunicador profesional; conferencista internacional; autor de 32 libros. LinkedIn Top Voice América Latina. Coach profesional certificado por ICF en su máximo nivel, Coach certificado, Miembro y Mentor en Maxwell Leadership, el equipo de John Maxwell. 

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